domingo, 28 de septiembre de 2008

A través del cuadro



Ese que cabecea sus cuchillos,
ese que clasifica sus juguetes
con los ojos cerrados y rompe
sus rodillas con sus codos,
ese es el que pierde
su paréntesis cuando se nombra
y escoge su nombre
entre pelos de pincel.

Dicen que es un agujero
con proporciones
que se parecen a la silueta
de tu última silla.
Qué suerte
que el agua del pozo
no tiene más suerte,
ni es más agua, ni hay más pozo,
y que su balde
pierde saliva
por otro agujero.

No lo miran
ni tampoco lo tocan
los que conocen la tela
y no la han masticado
delante del fuego;
hoy se muerde mil sábanas
detrás de la luz
pero lejos de la oscuridad.

1 comentario:

Johanna dijo...

Es interesante la forma en que la imagen concuerda con lo escrito, creo que se basa en una...


bueno, a ver si merecés estar en mi lista de blogs, publicá seguido

porque acá se dice publicá, no?